Hoy quisiera recomendar la lectura de este artículo aparecido en Xataka.com, referente a la importáncia de mantener privados nuestos datos y la falacia tantas veces esgrimida del
“me da igual [que me investiguen], si total no tengo nada que ocultar”.
A mí, de forma particular, me ha parecido muy interesante y educativo; de hecho, desconocía el Teorema de Bayes hasta que he leído el artículo.
Para finalizar, recordar la cita de Benjamin Franklin:
“Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad.”
Recomendado.
Original | Xataka.com
Pues sí, la verdad es que El Gran Hermano está cada vez más cerca, y sí, le tenemos que temer… 🙁
Interesante, sí… pero no me cabe la menor duda de que PRISM, al igual que ECHELON (y como otros tantos “productos diferentes” que existen), no es más que una “cortina de humo” -generada de datos verídicos tal vez- manipulada y extendida para ocultar lo que de verdad existe, si es que existe un Gran Hermano o se está gestando como comenta GaaL.
Además los seres humanos tenemos que temer a algo, es innato, y si Dios ya no tiene “la fuerza” que tenía antaño las nuevas tecnologías nos darán ese “placebo”… siempre son las que acaban solucionando “todos” los problemas, ¿no? :-p.
Aquí otro artículo con un punto de vista mucho más cercano al mío, y que también os recomiendo (es muy cortito y fácil de leer) ;-).
Por cierto, se me olvidaba, “los servicios de inteligencia” son mucho más cercanos y “rebuscados” de lo que nos creemos…
… Aunque desde luego eso no quiere decir que tengamos que contarlo todo por Internet, ni mucho menos, yo soy muy contrario a esto y procuro no practicarlo :-p.
si bien suscribo tu punto de vista -creo que es difícil construir una red que controle todo el tráfico de la red- creo que ese no es el objetivo del artículo; independientemente de si funciona o no algo como PRISM o ECHELON, como tú comentas, el problema es, para mí, otro; que empresas a las que “confiamos” nuestros datos, puedan cederlos a terceros sin nuestro consentimiento. A mí eso es lo que me preocupa; ¿quien tiene mis datos?¿que hacen con ellos?¿a quienes se los facilitan?¿tiene alguien el derecho a “seguirme la pista” por si se me ocurre decir/hacer/pensar algo diferente del pensamiento
mayoritariooficial?¿que garantías tenemos que no formamos parte ya del fichero de sospechosos o que no se nos vaya a incluir en él -llámalo como quieras- por “un error en el porcentaje de aciertos del programa? ¿y si las entidades de gestión de derechos nos incluyen por buscar el último estreno en DVD?¿tengo yo que demostrar que no he hecho nada?¿estamos dispuestos a tener “mayor seguridad” en aras de sacrificar un “pequeño porcentaje” de falsos positivos?En este caso, la presunción de inocencia -pilar fundamental de la democracia y la libertad- DESAPARECE, y el reo es quien debe demostrar su “no-culpabiblidad”.
Los gobiernos cambian; ¿qué garantías tenemos que nuestros datos seguirán estando a salvo?
Creo qu elos tiros del artículo van por ahí.
Un saludo.
Completamente de acuerdo… y sí, yo también pienso en ocasiones que “ya estoy fichado”, pero no sólo por lo que pueda tener en “la nube” sino incluso por lo que hablo “en los bares” y tal (a eso me refería cuando decía que ‘“los servicios de inteligencia” son mucho más cercanos y “rebuscados” de lo que nos creemos… ‘)…
Y si a eso le sumamos la “parte de vaguería” que nos da a la hora de leer la “letra pequeña” pues acaba y vámonos…
Pero, en fin, la certeza de que los datos encriptados (en los casos en que existe protección de este tipo) no puedan ser leídos por nadie más que nosotros, sin que ni siquiera las empresas que los tienen alojados puedan desencriptarlos, es la misma que la que tenemos cuando pagamos (en vivo) con una tarjeta de crédito pensando que no la están copiando para hacer un duplicado… o que un operario de nuestro banco no “haga de las suyas” con nuestras cuentas…
Complicada la época en que vivimos, sin duda…