
“Tranquis tíos, que yo controlo”.
¿Quién nos iba a decir que ese gurú del formato televisivo (Felicity, Alias, Perdidos…) iba a triunfar por todo lo alto en el mundo del cine? Como ya hiciera un tal Steven Spielberg en su momento, J.J. Abrams está siguiendo los pasos de su maestro, saltando de la pequeña pantalla a la grande por todo lo alto. A día de hoy podemos decir que su éxito está más que consolidado tras revitalizar la saga Misión: Imposible, resucitar Star Trek y todo indica que recuperará la gloria perdida de Star Wars.

“De saga en saga y tiro porque me toca”.
¿Cuáles son las claves del éxito de Abrams? Su filmografía esta fuertemente influida por la cultura de aquellos años 80, todo ese imaginario que comparte una generación ávida del buen cine de aventuras. Eso unido a un magnífico sentido del espectáculo le convierten en un director capaz de hacer un cine atractivo, logrando despertar incluso nuestros recovecos más nostálgicos. Super 8 es el claro ejemplo de ello. Tiene tiempo por delante para perfeccionar su talento. Quizás algún día nos sorprenda con un giro en su filmografía, probando con un género más dramático y quién sabe si puede llegar a optar al Oscar, pero de momento no parece que vaya a abandonar la ciencia-ficción, género en el que se desenvuelve a la perfección.
A la hora de realizar un reinicio de la saga Star Trek, Abrams simplemente ha sido fiel a sus principios, aunque hace cuatro años nos pareciera una locura crear toda una linea alternativa de acontecimientos. Eso le ha dado vía libre para crear su propio universo, pero nunca sin dejar de lado la herencia “trekkie” original, que se remonta hasta 1966. De todos modos Abrams (y los guionistas, titiriteros en la sombra) ha sido lo suficiente listo y ha elegido cuidadosamente el material a introducir en su universo, esto es, la considerara mejor película de Star Trek hasta la fecha, “Star Trek 2: La Ira de Khan”, auténtico fenómeno de los fans, aparte de las mismas series. Ya el primer film tenía numerosos guiños, siendo casi una precuela de la misma. En cambio “En la Oscuridad” la podemos considerar un quasi-remake por la similitud de las tramas. Sin embargo existen muchas diferencias. No entraremos en detalles, pero la diferencia más elemental es la edad de nuestros protagonistas. En el film de 1982 la tripulación ya es mayor, con algunos ya pensando en la jubilación y en todo el tiempo (¿mal?)gastado que ya han dejado a sus espaldas, dando pie a profundas reflexiones sobre el destino y las posibilidades en las vidas de todos nosotros llegados a determinadas edades:
Kirk: It’s a far, far better thing I do than I have ever done before. A far better resting place that I go to than I have ever known.
Carol Marcus: Is that a poem?
Kirk: No. Something Spock was trying to tell me. On my birthday.
McCoy: You okay, Jim? How do you feel?
Kirk: Young. I feel young.
Podemos intuir cierta densidad literaria en los films antiguos, referencias a Skakespeare, Moby Dick de Melville, etc. Esta vertiente más culta (por decirlo así) ha sido sustituida por tramas más sencillas y dinámicas que facilitan el desarrollo narrativo. O sea, acción pura y dura, a fin de cuentas nuestros protagonistas siguen siendo pipiolos y no se paran a pensar en según que cosas. Esto no es negativo, de hecho es uno de los atractivos de los nuevos films: acción a raudales, tramas simples y personajes carismáticos. Tan simple como eso. Y si se hace bien nos queda una muy buena película de acción alejada de cualquier pretenciosidad, defecto que padecieron muchas de las anteriores pelis de Star Trek.

“Desde el corazón del infierno… ¡Yo te apuñalo!. Con todo mi amor al odio…¡Te escupo… mi último aliento!…chúpate esa Moby Dick”.
Abrams ha conseguido dotar de un estilo propio a esta “¿futura saga?”, de una identidad propia de tal manera que por momentos el film da la sensación de avanzar con la seguridad de un piloto automático. ¿Esto no conlleva cierta falta de chispa? Puede ser, pero la calidad es la misma y a fin de cuentas lograr estos automatismos lo veo como algo positivo de cara a una continuación sin Abrams (ya centrado en Star Wars) para así facilitar el trabajo al futuro director de turno. Este hombre deja un legado sobresaliente, con dos grandes películas, máxima expresión del cine de entretenimiento.
Mención aparte merece la banda sonora del gran Michael Giacchino, al cual considero el sucesor natural de John Williams. Igual es muy pronto para semejante afirmación, pero tiene un estilo muy similar al gran maestro, y tiene el talento para, quizás, algún día estar a su altura. Algunas escenas de acción con esa banda sonora son puro Star Wars. Williams puede estar tranquilo porque su legado permanecerá intacto.
Así pues tenemos una película que no decepcionará ni a fans acérrimos ni a los nuevos fans que fueron cautivados con la primera parte hace 4 años. Grandes interpretaciones, mención especial para Benedict Cumberbatch (Sherlock) que se come la pantalla con un personaje que esconde unas cuantas sorpresas. Una banda sonora perfecta, un guión solvente (me encanta este adjetivo), los guiños de turno que encandilarán a los más “trekkies” y unos efectos especiales que quitan el hipo, siempre apoyados en la maestría de Abrams a la hora de planificar las escenas de acción. Un consejo, verla en 3D si vuestra cartera lo permite. Espectacular, lo malo es que te deja con ganas de más.
Suscribo todas y cada una de tus palabras, Aleksander… yo disfruté “como un enano” de la película ;-).
Aunque bastante más flojilla que la primera, más que nada porque ciertas cosas de los personajes ya no sorprenden, lo cierto es que le va a la zaga. A mí también me gustó mucho.
Que bien que me lo pasé viendo esta cosa, no soy muy de “Star Nada”..ni Trek ni Wars. Bueno, no es que no soy porque no me guste, sino porque he visto poco material Starteriano en general…es una asignatura pendiente. Pero desde que he visto la peli de J.J. como que me tira bastante. Yo quedé encantada, y cuando quedo encantada con una peli, me gusta, porque consigo dejar de analizar interpretaciones, efectos especiales prehistóricos, etc. Entonces pues oye, me gustó, me entretuvo y me emocionó, que oye, para eso está el cine también.
Buena crítica Aleksander.
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