
Estados Unidos es lo que tiene. Lo mismo te encuentras con estados en los que es ilegal la felación incluso dentro del matrimonio (una ley ideal de la muerte para sacarle unos dólares al ex en un proceso de divorcio) como con asociaciones como la ya mencionada, organizadora del ‘Masturbate-a-thon’ (sí, una maratón masturbatoria). Dicho evento, que se celebra anualmente el 2 de mayo (este año en San Francisco), consiste en lo que su propio nombre indica: hombres y mujeres acuden al acto dispuestos a masturbarse, previo pago de una donación. Los que quieren ir a mirar, también pagan.
Esta curiosa olimpiada onanista nació con la intención de acabar con el tabú de la masturbación, una práctica sexual considerada por muchos como de segundo orden o propia de personas inmaduras. La artífice de la idea, la sexóloga norteamericana Carol Queen, decidió organizar un acto tan peculiar como protesta cuando la responsable de Salud de la administración de Clinton (la doctora Joycelyn Elders) fue despedida en 1995 al afirmar que “la masturbación posiblemente debería ser enseñada”.
Masanobu Sato: recordman mundial.
Desde entonces, el ‘Masturbate-a-thon’ ha ido creciendo en número de participantes, llegándose a celebrar en ciudades fuera de Estados Unidos, como Londres o Copenhague. Para darle más emoción a la convocatoria, el evento incluye diversas categorías con el fin de batir récords a nivel mundial: mayor longitud de eyaculación (masculina o femenina), mayor tiempo de masturbación o mayor cantidad de orgasmos.
Desde hace dos años, el campeón indiscutible en la modalidad de resistencia es el japonés Masanobu Sato: 9 horas y 58 minutos dándole a la zambomba. Hay que decir, que el señor Sato juega con indiscutible ventaja. Al fin y al cabo, es socio de una fábrica japonesa de juguetes sexuales: la cada vez más popular ‘Tenga’, creadora de unos revolucionarios dispositivos masturbadores para hombre (de usar y tirar) que, tras conquistar el mercado nipón, está implantándose en el mundo entero. No en vano a estos masturbadores se les llama también ‘unidades de entrenamiento’ y consiguen que su usuario, a fuerza de practicar, consiga mejorar sus prestaciones sexuales en la lucha contra el cronómetro. Claro, luego va Masanobu a las olimpiadas y barre a sus rivales…
Lo de estos artilugios es algo que no se puede describir. En Japón los venden en las gasolineras (no sé yo si para ayudar a los sufridos conductores a capear con alegría los atascos y la congestión circulatoria de Tokio, Osaka o Kobe). Aquí se venden en tiendas eróticas, sex-shops y otros establecimientos del ramo. La última novedad de ‘Tenga’ consiste en estos simpáticos huevos que recuerdan poderosamente a la golosina de chocolate con juguete dentro, tan efectiva para ganarse la simpatía y el aprecio de un sobrino, por poner un ejemplo.
En este caso, el obsequio interior consiste en una funda de elastómero, un material extremadamente suave, húmedo y elástico. Los huevos son de tres colores: verdes (con nódulos y protuberancias interiores para una fricción más intensa), morados (con un interior más viscoso) y azules (con estrías onduladas para una fricción más suave). Ah, y en el interior de cada uno hay un sobrecito de lubricante. Su precio no supera los 10 € y son de usar y tirar.
Pues nada, me pongo a practicar un rato… 👿 .
“Están locos estos rom… estooo Yankies”
/ObelixDixitMode off
… Es que una noticia así de deja helado…
…
.. o era caliente ❓ … :p
xD