
Tema principal de Rebelión en las Aulas, film protagonizado por Sidney Poitier, que interpreta a un profesor que, a falta de un trabajo mejor, debe dar clase en un instituto de los barrios bajos de Londres. A pesar de que la película tenga ya más de 40 años (filmada a finales de los 60), su mensaje perdura hoy en día.
El protagonista (Poitier) al ver la desidia (y en algunos casos, agresividad) con la que sus alumnos siguen sus clases, decide sustituir las matemáticas y la literatura por temas como el matrimonio, la religión, el sexo, cocina, reglas de comportamiento, etc. como materias a impartir. No creo que la película trate de ofrecer soluciones al sistema educativo, acabando con el ausentismo escolar (o peor, el mal comportamiento de muchos menores). De hecho aquí se podría generar un debate en el que se establezcan los límites de lo que deben enseñar los docentes y los padres de los alumnos. El film no va por ese camino. Trata de adolescentes que deben convertirse en adultos, y para ello tienen que asumir las responsabilidades de sus actos. Ni más, ni menos.
La canción, que se deja ver a lo largo de toda la película, alcanza su punto álgido en la escena final, en la que está interpretada por la misma Lulu. Os dejo con la escena en cuestión, aunque si no habéis visto la película y tenéis curiosidad por verla, mejor absteneros, jeje.
Como podéis imaginar la canción tuvo mucho éxito, e incluso ha sido versionado en multitud de ocasiones, desde Jackson Five hasta REM las han interpretado. Personalmente me quedo con la versión que realizaron en la serie musical, Glee. Por tanto, seguimos en el ámbito escolar:
Muy fiel a la canción original, sirvió de colofón para el final de la primera temporada.
Muy “Hair” el trema ¿no? … ta xulo 😉
Sip.