La semana pasada se estrenó Gravity.
Como se ve en el trailer, es una película angustiosa y visualmente impactante que te mantiene en vilo durante su escasa pero intensa hora y media. Verla en IMAX 3D es el mayor espectáculo visual que he visto en mucho tiempo y todavía me río de los 30 segundos que estuve cerrando los ojos continuamente por acto reflejo.
Como toda obra de ciencia ficción, tiene errores “de cajón“, pero me atrevería a decir que será una de las largamente recordadas. Con tan solo dos actores principales (más algunos figurantes que apenas figuran) y un despliegue técnico impresionante, es una película muy entretenida y altamente inmersiva.
Aunque no creo que sea una obra maestra, me alegro porque me ha hecho recuperar la esperanza en el cine palomitero después de los fiascos del pasado verano.
La verdad es que me apetecería mucho verla, sí… aunque no sé cuando podré :-p.
Entretenidísima película dirigida con muy buen gusto por Alfonso Cuarón, amante de los planos secuencias y que en Hijos de los Hombres ya nos deleitó con un par de escenas de este tipo. En Gravity va un paso más allá y logra alargar los planos hasta el infinito y más allá, hasta tal punto que casi la película entera está compuesta de unos cuantos planos secuencia. Si alguien va a verla que lo corrobore 😛
Como dice Gaal, un auténtico espectáculo visual que te atrapa y hace que te olvides de respirar. Es tal el agobio que es probable que a muchos la idea de hacer turismo espacial ya no les parezca tan atractiva, ¿o si?