
Sam dándole la espalda a un lisiado. “Mi personaje se ha vuelto oscuro, chúpate esa Spiderman!”
Vuelve Michael Bay y “sus” Transformers por todo lo alto en la peli palomitera más espectacular que recuerdo en mucho tiempo. Se corrigen los errores de la anterior entrega y además se le añade un 3D espectacular que convierte esta película en el espectáculo de luz y color de referencia para este verano, y tal vez el de muchos veranos. Impresionante.
En los últimos años vamos alternando cada verano películas de Christopher Nolan con películas de Michael Bay, asegurando un “blockbuster” estrella en tiempos estivales. Comparar a ambos directores con el mismo rasero es una equivocación y una injusticia para Bay, por supuesto. Sus películas son propuestas que, aunque marcadamente comerciales, no pueden ser más distintas. Mientras Nolan alimenta nuestras neuronas, Bay se encarga de disparar nuestros niveles de testosterona. Partiendo de este tipo de diferenciación y entendiendo que el objetivo de Bay es únicamente el de subirnos a una montaña rusa, es justo reconocer que ha conseguido su peli más redonda desde Armaggedon.
En efecto, los precedentes me hacían ser bastante suspicaz. Transformers 2 fue una peli muy pasada de rosca en muchos aspectos, y que incluso se llegó a hacer pesada. ¿Cómo conseguir volver a la senda correcta? Fácil, precisamente corrigiendo los errores de la anterior entrega. Esto es, empezando por eliminar los elementos innecesarios, empezando por los insufribles gemelos autobots, y también personajes sin gracia alguna como el compañero de universidad de nuestro protagonista, Sam Whitwicky. También se ha eliminado a Mikaela, pero esto más bien por razones ajenas al proceso creativo. Su sustituta, Carly, la cual he apodado cariñosamente Florero nº2, cumple su papel con creces.
El humor es y ha sido una de las claves de esta trilogía, y en este aspecto hay que reconocer que la primera película sigue ganando por goleada, aunque también lo tuvo más fácil. Primero pudiendo presentar a los personajes largo y tendido, cuando las preocupaciones de Sam no iban más allá de las que tendrían un tipo que estudia en el instituto. Su primer coche, chicas, etc. Este punto de encanto favoreció el aspecto humorístico del film. Pero claro, Sam se nos ha hecho mayor, y ya no tiene las mismas preocupaciones que antaño, buscar trabajo no es lo mismo ligarte a una chica. El tipo de humor a veces (y salvando las distancias) me recordaba un poco a The Office en este aspecto. Por lo demás impecables los transformers en general, y en particular los dos pequeños decepticons barriobajeros a la hora de aportar la nota humorística. También mención especial para John Turturro, un crack que no ha desentonado en ninguna de las películas. Así que sin llegar a cotas de brillantez de la primera, se ha sabido adaptarse a la misma evolución de los personajes, y aún con todo acabas pasando un rato de lo más divertido en cuanto a carcajadas. ¿Y qué hay sobre todo lo demás? Explosiones, acción, batallas….
Los últimos 10 años de la historia del cine americano ha venido marcadamente influenciado por el 11-S. Esto ha significado, entre otras cosas, un nuevo punto de vista a la hora de recrear invasiones alienígenas, esto es, desde el punto de vista de a pie de una persona corriente, tratando de eludir todo tipo de espectacularidad exagerada. Por poner un ejemplo fácil, La Guerra de los Mundos, de Steven Spielberg. Por tanto atrás quedaban los tiempos de Independence Day, dónde se arrasaban ciudades sin ningún tipo de pudor y con todo tipo de detalle. Y si soy sincero, ya casi me había olvidado de este tipo de películas, aunque en el fondo nunca había perdido la esperanza del todo de que algún día volvería este estilo.
Haciendo memoria, la película que más se acercó a este tipo de estilo destructivo fue 2012 (ya dije que el terremoto de Los Ángeles era de lo mejor que había visto en mucho tiempo), pero no es lo mismo un fenómeno natural a que te vengan unos desconocidos y te devasten tu ciudad. Ahí radicaba el problema. Pero no podía ser otro que Michael Bay, el referente del cine palomitero por excelencia, que recuperara el viejo cine de catástrofes, el mismo que ya utilizó en Armaggedon (la lluvia de meteoritos sobre Nueva York sigue siendo de lo mejor hecho nunca), y de este modo superar miedos y viejos fantasmas que han asolado los USA durante estos diez años, y que tanto han marcado al cine.
Así que dejando traumas colectivos a un lado, tenemos una peli que reserva lo mejor para la última hora de metraje. Una hora de puro cine de acción, una hora para recordar, Bay en estado puro, que combinado con el 3D lo eleva todavía más. Por otro lado Bay ofrece un tono más oscuro de lo habitual para esta recta final, ofreciendo casi sin ninguna concesión escenas de humanos exterminados por los decepticons sin ninguna piedad, alejándose del tono más infantil de las anteriores entregas. Y entre esto y que la apariencia de los decepticons es bastante grimosa, los niños no lo van a pasar especialmente bien. En todo caso creo no exagerar en absoluto afirmando que es lo mejor que se ha visto y se verá en muchos años. Se entremezclan, casi de manera mágica, un magnífico montaje, efectos especiales y banda sonora que no hacen sino dejarte boquiabierto hasta el final. Cuando James Cameron lideró la revolución del 3D, lo hizo por una razón, Transformers se ha convertido en su mayor baza. Y con Bay a su lado esta tecnología ha dado un salto cualitativo importante.
Por tanto Transformers tiene que ser valorada como lo que es, una película sin excesivas pretensiones cuya única finalidad es entretener al público. Con toda la tecnología que hay disponible en la actualidad, va un paso más allá y consigue sorprender gratamente por su espectacularidad. Ahora bien, está claro que esta película no soportaría muy bien un crítica rigurosa. De hecho analizado fríamente se pueden encontrar algunas escenas un tanto absurdas y sin sentido, pero que dentro del cómputo global, no desentonan y no consiguen sacarte de la suspensión de incredulidad. Y esto es aplicable a las anteriores entregas, en especial la segunda, dónde tal vez se rizó el rizo en exceso. Pero si se trata de ver la peli como lo que es, un entretenimiento veraniego dónde tus neuronas no han sido invitadas, es muy probable que esta película te acabe encantando.
Como curiosidad, una escena en particular fue reciclada de La Isla, peli del mismo Bay dirigida en 2005:
Sin comentarios…
…ya te vale Alex, tener que aguantar una elaborada crítica llenita de sobre valoraciones para no encontrarme con algo medianamente compartible hasta el final. Lo que hay que oir.
Pero bueno, para gustos colores… y son totalmente respetables… aunque no se compartan.
Y eso que dejé que pasara un día para enfriar el entusiasmo. Creo que nada más salir del cine las palabras “mejor peli de la historia” salieron de mi boca, jeje 😛
Ambos exageráis:
– la peli en IMAX 3D es impresionante (especialmente esa sobrevalorada última hora).
– no deja de ser una peli de entretenimiento basada en una serie de animación que a su vez solo es una forma de propaganda de unos juguetes para niños.
Dicho esto, en mi opinión: la película es mejor que su predecesora pero está lejos de ser tan acertada como la primera. Sin embargo, tiene algunos puntos realmente emocionantes, especialmente para aquellos niños que ya han crecido:
– El trailer de Optimus, al fin, y mejor resuelto que en los dibujos. Impone mucho más así.
– El Arca saliendo de Cybertron.
– Sentinel Prime.
– La “verdadera” causa del viaje a la Luna.
– Las cruentas escenas de invasión alienígena.
Asumido que se trata de una peli con la única pretensión de ganar el Oscar a efectos visuales, y quizá emocionar a algunos fans, y a Álex, pues es verdaderamente disfrutable.
Lo siento, soy la lenteja negra del paquete :p
Pero yo me dormí en la primera parte y no he sufrido la segunda! (otra más que diferimos y mucho ALEKSANDE ^^);
Tengo que decir que había trabajado 13 horas de pié en una tienda de ropa, llena de locas histéricas y que era la sesión golfa, vaya que eran casi las dos cuando dormitaba (la única vez en mi vida que me dormía en el cine, y he ido en repetidas ocasiones).