
El sábado pasado asistí por primera vez a un concierto de flamenco, con sus cantaores cantando a alma descubierta, sus bailaoras zapateando como si no hubiese mañana, y para mi sorpresa me lo pasé muy bien, tenían “musho” arte, y eso que este género musical me gusta entre poco o nada y…oh!, disculpad ¿acaso veníais esperando otra cosa? Más o menos esa es la sensación que tengo cuando juegan con mis expectativas, dicho esto podemos entrar en materia. Podemos respirar tranquilos.
“Ehhh, si tío, lo que tú digas…“
Como lector de la novela en la que se basa la película, sabía de que iba la cosa y no me cogió desprevenido la idea de que un mocoso de apenas 12 años fuese entrenado para dirigir un ejército y enfrentarse a una raza alienígena en una épica batalla espacial y así salvar a la humanidad. Contado así uno igual se espera otra Star Wars, y no es así. Conviene bajar las expectativas porque estamos ante un cruce de Harry Potter y La Chaqueta Metálica ambientado en el espacio. Además calificado para mayores de 12 años, que aunque estemos enviando a niños a la guerra, no queremos escandalizar a nadie con excesiva violencia.
Al libro se le pueden perdonar bastantes cosas porque fue concebido hace casi 30 años, y por que es una novela sci-fi pura y dura, la típica historia del personaje mesiánico destinado a salvar el mundo, venciendo a grandes villanos, consiguiendo la paz universal y una autorealización moral que le da sentido a todo. Por tanto se dejan otras cuestiones de fondo que de cara a la película hubiese convenido tenerlas en cuenta.
“De deberes quiero los ejercicios 3 y 4 de la página 27“. ¿Clases impartidas por Han Solo? Lo compro.
¿Y qué hay de los niños? No vamos a entrar en cuestiones pedagógicas porque el simple hecho de obligar a menores a participar en un conflicto militar ya es de por sí controvertido, pero lo aceptamos todos por las circunstancias. Ello no significa que no debamos tratarlos como lo que son, niños, y tanto Scott Card como el director de esta película no han conseguido un enfoque adecuado con el personaje de Ender. Pero esto también es porque se ha pasado de puntillas sobre la tragedia que supone enviar niños a la guerra. Aceptar esto con total naturalidad implica cierto alejamiento emocional que nos hace aceptarlo con mayor facilidad, y no debería ser así. “Eh!, ¿le importa que nos llevemos a su hijo? No lo volverá a ver hasta los 18 años, mientras tanto le maltrataremos para convertirlo en un genio militar y luego le enviaremos a una guerra en la que seguramente morirá. Gracias y que tenga un buen día”. Ante este panorama se agradece la presencia del personaje de Gwen Anderson (¿psicóloga militar?, no me queda muy claro su rol) se encarga de poner la nota de cordura sobre lo que le están haciendo a Ender. Profundizar un poco más ante esta situación hubiese sido todo un acierto, pero no es así. Simplemente se acepta y punto.
¿Cuál es el problema de Ender? Una vez aceptamos que un grupo de niños es capaz de entrenarse militarmente y enfrentarse a una amenaza extraterrestre como si de unos adultos se trataran, nos centraremos en el leitmotiv de Ender, que es el siguiente: “En el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, en el momento en que le entiendo lo suficientemente bien como para derrotarlo, entonces, en ese preciso instante, también le quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como se ama a sí mismo. Y entonces en ese preciso momento, cuando le quiero… le destruyo. Hago que le resulte imposible volver a hacerme daño, lo trituro hasta que no existe”. Ender se mueve entre su capacidad de empatía y de destrucción, siempre en permanente conflicto. Ahí radica su mayor virtud y a la vez su maldición. ¿Cómo puede ser alguien capaz de entender y luego destruir a su enemigo?
– “Tengo mis problemas y mis sentimientos, ¿sabes? Nunca lo entenderías”.
– “Si Ender, claaaaro Ender…me cargas.”
Lo primero que se me pasó por la cabeza fue “joder, para ser un chaval tiene un conflicto interior de la hostia”. Lo sé, pienso peor de lo que hablo, pero a dónde quiero llegar es que visualizar un conflicto de este calibre en un mocoso de 12 años (en el libro sólo tenia 8 años) se me hace complicado. Y no es porque a esta edad no pueda sentir algo así, sino más bien por lo complejo que resulta a los ojos del espectador. Con un ahondamiento apropiado en la personalidad de Ender tal vez este conflicto sería más creíble, y el final más emotivo de lo que es. ¿Ejemplos a seguir para mejorar en este aspecto? Alfonso Cuarón lo bordó con Harry Potter y El Prisionero de Azkabán, peli fantasiosa y que no deja de lado el paso a la adolescencia de los protagonistas, brillante y sin duda la mejor peli de la saga Harry Potter.
¿Tan malo es el final? SPOILERS
– “¿Ezpoiler?, ¿ezo que eh? Lo he mirao en la RAE y ná de ná”.
Bien, una vez hemos advertido que vamos a desvelar y hablar abiertamente sobre el final, podemos comentar tranquilamente la que para mí es la parte más floja de la película, el final. No me refiero al giro final en el que se desvela que el juego era real, que todos los combates no eran simulados, sino reales, que todas y cada una de las muertes eran reales… brillante e impactante. Tampoco me refiero a la reacción de Ender ante el genocidio que acaba de cometer, dicha escena hubiese sido de Oscar de no ser por los motivos que he explicado anteriormente, así y todo la actuación de Asa Butterfield (Ender) es notable y se merece nuestro aplauso. El problema es lo que sucede a continuación, y aquí tanto novela como película metieron la pata hasta el fondo. Quizás porque era un final demasiado amargo, o quizás porque querían dejar un final abierto, la historia termina con Ender encontrando un huevo de Insector, lo que supone la posibilidad de resucitar su especie y la redención para Ender después de aniquilarlos involuntariamente. Queda fuera de contexto, de esta manera se tira por la borda una perfecta historia trágica en favor de la heroicidad del protagonista. En el caso de la película tiene si cabe menos sentido porque encuentra el huevo de insector en un nido que está justo al lado de una base militar humana que lleva 27 años (!!) allí establecida. ¿Y nadie se había dado cuenta antes? En fin…
Así pues estamos ante una película muy entretenida, realmente impecable en el aspecto técnico y con unas secuencias de acción muy espectaculares, y muy fiel a la novela original, cosa que contentará a los fans. Sin embargo el problema reside en que la novela no la considero perfecta, y tanta fidelidad hace que el film herede todos sus defectos, e incluso los agrave en algunos casos. Aún así si no vamos con las expectativas muy altas es altamente disfrutable y vale el precio de una entrada de cine. Mención aparte merece el buen trabajo en el aspecto musical de Steve Jablonsky, discípulo aventajado de Hans Zimmer y que hasta el momento le conocíamos por su banda sonora en la saga Transformers:
Simplemente espectacular Alek… nos tienes acostumbrados a buenas críticas (aunque últimamente te echáramos algo de menos, todo hay que decirlo jejeje), pero es que te has lucido con esta, sinceramente, sin entrar ni siquiera en la crítica en si (no la he terminado de leer por los Spoilers y por si acaso puedo llegar a verla), el sólo hecho de leerla a modo de “literatura” ha sido un auténtico placer, gracias :-).
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Yeah! 😛